Adelgaza con Marisa
INGREDIENTES:
- - 10 unidades de langostinos
- - 1 diente de ajo
- - 1 ramita de perejil
- - 1/2 guindilla
- - 5 ml de aceite de oliva virgen extra
- - Sal al gusto
- - Una pizca de pimentón dulce
- - 1/2 limón
- - 50 ml de caldo de pescado
ELABORACIÓN:
- Para hacer estas gambas al ajillo, lo primero que debemos hacer es pelar las gambas completamente y, con la ayuda de un cuchillo puntilla, retirarles la tirita oscura que recorre su cuerpo. Se trata de las tripas que pueden dejar mal sabor. En la medida de lo posible, es mejor retirarla siempre. Reservar las gambas en la nevera hasta el momento de usarlas
- Por otro lado, lavamos el perejil y lo secamos ligeramente, con la ayuda de un papel de cocina o un paño limpio. Desechamos los tallos y picamos las hojas tan menudo como podamos. Reservamos.
- Ahora, pelamos los ajos y los partimos por la mitad para retirar el germen, responsable de que repita y resulte indigesto a algunas personas. Ahora, lo picamos en láminas finas.
- Acercamos una sartén al fuego con un chorrito de aceite de oliva y, sin dejar que se caliente, incorporamos el ajo laminado. Con el fuego suave vamos cocinando el ajo, con cuidado de que no se queme ni tome mucho color. Queremos que se ablande y que el aceite coja bien su sabor.
- Pasado cinco minutos más o menos, añadimos la cayena enteramos y dejamos que se cocine, moviendo un poco, durante un minuto más.
- Salamos las gambas, las añadimos a la sartén, a subimos el fuego, y cocinamos a fuego vivo durante tres o cuatro minutos, sin parar de mover. Pasado ese tiempo, pasamos las gambas y los ajitos a un plato aparte.
- Volvemos a poner la sartén al fuego, al máximo, y añadimos unas gotas de zumo de limón y el caldo de pescado. Con la ayuda de una espátula de silicona removemos, incidiendo bien en el fondo, para que los líquidos se mezclen bien con el sabor que han dejado las gambas y el ajo. Dejamos reducir al fuego hasta no quede más que un poquito de salsa espesa.
- En ese momento apartamos del fuego y añadimos el pimentón, para evitar que se queme y removemos un poco.
- Añadimos las gambas junto al perejil picado y volvemos a poner al fuego. En un minuto, estas gambas al ajillo están listas para servir.
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El secreto para que estas gambas al ajillo tengan un extra de sabor y queden tan sabrosas está en retirar las gambas un momento después de haberlas salteado con el ajo y la guindilla y desglasar el fondo de la sartén con un poco de caldo de pescado y un chorrito de zumo de limón. Y después reducirlo para que el sabor quede bien concentrado. En el ultimo momento se da un toquecito más de sartén a las gambas junto con el perejil.
El zumo de limón y el caldo de pescado, que recogerán todo el sabor previo de la sartén, aportarán un toque delicioso y mucho sabor. ¡Todo un acierto!
